Como todo elemento de la naturaleza, el viento es un componente al que el navegante debe tenerle respeto y dominación a la vez para lograr el mejor manejo de su embarcación incluso si las condiciones climáticas le juegan en contra.
No hay duda alguna de que el viento es, probablemente, el componente más básico y esencial para una navegación a vela óptima. El saber cómo dominarlo e interpretarlo es la clave para poder realizar las variadas maniobras deportivas ya sea para virar, moverse o controlar el trayecto o compensar maniobras bruscas.
Porque como en tierra los vehículos necesitan gasolina y un motor para funcionar, el viento es el “combustible” y el motor que permite navegar de la forma más expedita y segura posible. El cómo sopla, en qué dirección va, la intensidad a la que golpea, la velocidad a la que se desplaza e incluso la posición geográfica determinará el desarrollo de cualquier navegación a lo largo de las horas o días.
En este artículo veremos 4 razones de la importancia del viento en la navegación a vela y cómo la Bahía de La Herradura juega a favor en ello gracias a su posición.
La principal: porque el viento es el combustible que permite mover la embarcación
Algo tan básico como evidente es que el viento es la fuerza que mueve la embarcación en diferentes posiciones. Esta energía ha estado presente desde tiempos inmemorables como en la antigüedad donde fue la pieza clave en el desarrollo de rutas marítimas en el mundo conocido de ese entonces hasta hoy dominado por las tecnologías satelitales, el posicionamiento por GPS o los mapas o cartas climáticas que monitorean este elemento en tiempo real.
El viento, si bien suele llegar de forma directa desde el mar a la costa, suele estar “modificado” por factores como la orografía, la presencia de montañas o valles que hace que golpee con cierta velocidad o intensidad variable.
Este grado de intensidad o velocidad es lo que hace posible que las embarcaciones se muevan a un determinado ritmo (ya sea lento, intermedio o rápido) y sean capaces de girar a un lado determinado según las necesidades o requerimientos de quien esté a cargo de ella.
Porque el viento ha permitido el desarrollo de herramientas y tecnologías que han logrado su medición e interpretación para una navegación segura
Conocer el estado del viento con información del momento y siempre actualizada es lo que puede hacer la diferencia entre una navegación a vela segura o no segura.
El desarrollo de herramientas como el anemómetro (que mide la velocidad del viento en nudos y permite contar con información fresca sobre las condiciones climáticas previas al zarpe) o la irrupción de la tecnología con modelos de predicción del tiempo a una cantidad determinada de días de proyección de viento, temperatura o condiciones adversas han permitido tomar mejores decisiones y establecer rutas de navegación más seguras que eviten condiciones peligrosas que pongan en peligro tanto a la nave como a sus ocupantes.
Consultar siempre y con antelación el estado del tiempo a través de plataformas como Windy o CEAZA (a nivel local) ayudará enormemente a elegir las rutas de navegación más seguras en los horarios o días más indicados para ello.
Porque además de ser el motor, es lo que otorga velocidad y rumbo a la nave
El viento per se genera intensidad suficiente para que la nave tome velocidad y rumbo que, al mismo tiempo, el navegante debe controlar e identificar su procedencia para sacarle el máximo provecho de la forma más segura posible.
Generalmente se debe ajustar la vela o la inclinación del barco para lograr la velocidad deseada, que aumentará o disminuirá proporcionalmente a la velocidad del viento, y cuanto más fuerte sea, mayor impacto tendrá en el rendimiento de la nave o en la toma de decisiones en la navegación.
Aquí es clave que el navegante tenga los suficientes conocimientos previos de cómo gobernar y dominar una embarcación de forma óptima, por lo que tomar cursos respectivos sobre esto siempre será lo más recomendado.
Porque el viento también influye enormemente en el estado del mar
El viento es un potente elemento que “moldea” la naturaleza del mar. Cuanta más energía transfiera hacia el agua, mayor será la intensidad del oleaje o su altura, y eso afectará la forma de cómo se navega.
Si el viento transfiere más energía por más tiempo, generará un oleaje intenso; si el viento transfiere energía débil generará un oleaje tranquilo o casi imperceptible. La distancia que recorre en la superficie también infiere ya que si la trayectoria es mayor propiciará el desarrollo de mayor oleaje.
Todo lo señalado hasta ahora puede traducirse en la famosa Escala de Beaufort, escala que clasifica la intensidad del viento en 12 grados: desde 0 que es calmado y apacible hasta 12 que es huracanado, y permite obtener una visualización exacta del comportamiento del viento y la comprensión de sus condiciones.
¿Y qué relación puede tener todo lo descrito anteriormente con Club de Yates La Herradura?
Tener vientos de baja intensidad es lo que beneficiará una navegación segura siempre.
Si lo llevamos al plano local, la Bahía de La Herradura ofrece las mejores condiciones para la navegación a vela gracias a su geografía protegida que impide el paso de las corrientes agresivas del Océano Pacífico, el desarrollo de poco viento que permite un oleaje muy bajo y el desarrollo de un clima templado costero (13°C en invierno y 22°C en verano) que da como resultado una bahía muy apacible apta para la navegación y el estacionamiento de diferentes tipos de naves.
Esta tranquilidad es lo que ha convertido a La Herradura en un lugar tranquilo para el descanso, turismo y deportes a lo largo de los últimos años y un lugar que se ha convertido en referencia para el desarrollo de competencias y variados deportes náuticos que reúnen a cientos de participantes y espectadores en cada temporada.
El resumen: el viento no es un obstáculo, es la energía de la naturaleza que mueve cuán motor
Aprender a navegar no es simplemente coger una nave y practicar. Es un largo proceso que implica interpretar el entorno donde se encuentra la nave y tomar decisiones muy rápidas para lograr una navegación segura en todo momento. Mientras algunos ven el viento como un obstáculo que perjudica la navegación a vela, otros ven en él una poderosa fuente de energía que hay que aprender a controlar y dominar para sacarle el máximo provecho. Observar, sentir y anticiparse a cómo influirá en el comportamiento de nuestra nave es lo que hará la diferencia entre una navegación segura y provechosa o una experiencia que podría traernos recuerdos poco agradables.
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