El cuidado y mantenimiento de una embarcación a vela no se limita solo a lo estético. Es un proceso que va más allá de lo visual y que muchos dueños suelen pasar por alto, y una revisión completa es lo que determinará qué tanta vida útil tendrá.

Una embarcación a vela o velero es como un automóvil: es un bien de alto valor que necesita ser cuidado lo más bien posible para que dure muchos años, y cualquier tipo de mantenimiento que reciba permitirá alargar su funcionalidad por mucho tiempo.

Al igual que en un vehículo nos encargamos de mantener limpios y funcionales gran parte de sus componentes externos o internos, nuestra embarcación también debe pasar por un proceso de mantenimiento una o varias veces al año de todas sus partes para garantizar una buena vida útil y que no nos haga pasar inconvenientes.

Porque, recordemos, nuestra nave no solo está expuesta al mar, sino también lo está a la luz solar, al viento, a la salinidad del agua, a elementos químicos e incluso a la intemperie si está estacionada en tierra firme (algo que muchos dueños pasan por alto), un cóctel que, si no le prestamos atención, puede convertir esa anhelada inversión de años en una reparación que nos costará muy cara.

Es por esto que como Club de Yates La Herradura nos preocupa la integridad de las naves de nuestros socios y el hábito recurrente de mantención, por lo que hoy hablaremos en este artículo de cómo prolongar la vida útil y mantener de nuestra embarcación a vela a través de buenas prácticas que pueden hacer significativamente la diferencia.

Algo tan básico y rutinario como una inspección general antes y después de zarpar

El mantenimiento de una embarcación a vela debería comenzar con este tipo de revisiones generales que no deberían demandar mucho tiempo es lo que puede hacer la diferencia entre encontrar fallas o dejarlas pasar por alto y que puedan empeorar con el tiempo.

Dado que nuestra nave puede estar expuesta a golpes o rayones en alta mar debido al impacto de aves, piedras pequeñas o roces con otros elementos, localizar cualquiera de estas señales con anticipación nos ahorrará varios imprevistos que puedan terminar afectando el funcionamiento de nuestra embarcación.

En muchas ocasiones, se podría requerir de un servicio de carenado que consiste en una limpieza más profunda de la parte del barco que queda sumergida para sellar grietas, repintar y borrar todo vestigio de suciedad marina. Todo esto suele hacerse con compuestos anticorrosivos específicos para este fin.

Limpieza general tanto del interior como del exterior

La limpieza regular de nuestra embarcación no solo debería ser para mejorar su apariencia. Es un proceso muy importante que también nos ayudará a evitar problemas más grandes en los diferentes componentes como velas, casco, tirantes, interiores, motores, etc.

Recordemos que nuestra nave no solo está expuesta al mar, sino también lo está a la corrosión, al desarrollo de hongos y moho por la misma humedad, al debilitamiento de tirantes y velas por la luz del sol, entre otros problemas.

Cada vez que regresemos de nuestra travesía y ya en tierra firme debemos lavar con agua dulce todo lo que es cubierta, cabos o similares, ya que ayudará a evitar la aparición prematura de la corrosión.

No olvidemos tampoco revisar constantemente el equipamiento interior de nuestra nave: botiquines de emergencia, chalecos salvavidas, sistemas de navegación y de radio entre otros e ir renovándolos si ya han cumplido su vida útil.

Revisar motores y sistemas eléctricos: lo más crítico

En aquellas embarcaciones a vela más grandes que se muevan con un motor que haga funcionar los diferentes sistemas eléctricos de la nave, la inspección y revisión de estos elementos es más crítica ya que cualquier falla nos hará desembolsar una importante cantidad de dinero si no prestamos atención a cualquier señal previa de desgaste.

El motor es el corazón de nuestra nave y alberga en su interior tanto filtros como fusibles, correas, sistemas eléctricos, cableado, etc. Mantenerlo mucho tiempo sin arrancar puede incluso dejarlo inutilizable ya que sus piezas necesitan lubricación y movimiento, por lo que es clave arrancarlo periódicamente incluso si no vamos a zarpar.

Las baterías y sistemas de arranque también deben ser revisadas. Mantenerlas limpias y libres de óxido, así como estar bien cargadas nos evitará algún problema eléctrico grave. Si no vamos a usar la nave por un bien tiempo, lo mejor será desconectarla por completo.

En muchos casos será necesario recurrir a un servicio especializado en la mantención de motores que nos dé tranquilidad de que un experto revise nuestra nave con más detalle y nos entregue un diagnóstico detallado de la salud del motor de nuestra embarcación.

No olvidamos por supuesto sistemas de refrigeración, filtros de aceite y cambios de aceite. ¡Seguir las instrucciones del fabricante sobre el correcto mantenimiento para el motor, filtros y más siempre será lo óptimo!

Almacenamiento (algo que muchos ignoran)

El correcto almacenamiento y guardado de la nave es un apartado que muchos suelen ignorar. Aunque se suele remolcarla desde el agua hacia el embarcadero y luego a un remolque para mantenerla alejada del mar, se tiende erróneamente a pensar que con esta acción la nave ya estará a salvo.

Si bien queda a salvo de la influencia directa del mar, no la está de otros elementos presentes en tierra firme como el viento (muchas veces acompañado de arena si se está en zonas de playas o dunas), abolladuras o golpes accidentales, proyección de piedras o rocas pequeñas, excremento de aves o la misma luz solar, por lo que en este punto proteger la nave durante su no uso también es muy importante.

Es en este punto que proteger nuestra embarcación con lonas o fundas resistentes ayudará a protegerla y cuidarla en temporadas bajas o en periodos previos a alguna competencia importante. Actualmente encontramos en el mercado una gran variedad de lonas o fundas protectoras según el tamaño de la embarcación, y al igual que con nuestra nave, si seguimos las correctas indicaciones del fabricante, este importante accesorio nos ayudará a proteger incluso por años una de las inversiones más valiosas que podamos tener.

Hábitos que se pasan por alto pero que son totalmente imprescindibles

El mantenimiento de una embarcación a vela que implique dejarla limpia y bien cuidada no se limita únicamente a lo visual. Nuestra nave es un completo sistema de componentes, piezas, cables y circuitos que deben ser revisados y cambiados con frecuencia para funcionar en armonía.

Es un proceso que puede parecer tedioso e incluso hacernos quitar mucho tiempo valioso, pero si los dejamos pasar por alto, el tiempo nos enseñará que haberlo obviado hará que nuestra nave pague las consecuencias de no haberle prestado atención.

Poseer una nave no es solo un logro, sino también un compromiso de cuidado, mantenimiento, limpieza y dedicación a cada detalle y rincón de ella, y con estos 4 hábitos que hemos presentado evitaremos reparaciones caras que puedan costarnos más de la cuenta o hacer que nuestra embarcación quede inutilizable por mucho tiempo.

¡Seguir estos consejos convertirá cada zarpe en una experiencia única y segura con el respaldo de un medio bien cuidado y mantenido previamente!

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