Aunque muchos lo asocian solo a cómo su embarcación se desenvuelve en el mar, la navegación a vela responsable contempla el cuidado del entorno, la integridad de los tripulantes, el respeto frente a otros competidores o incluso a un uso y cuidado eficiente de los recursos e infraestructuras existentes para mantener su inversión a salvo.

La navegación a vela es una actividad que requiere fuerza, destreza, coordinación y mucha capacidad de respuesta. Es un deporte que implica planificar, seguir una ruta segura, tomar todas las precauciones debidas y tomar decisiones en curso, pero también comprende un sentido de responsabilidad e integridad para jugar de forma limpia entre todos los que son parte de este deporte.

Porque navegar no es solo destreza y fuerza, es un proceso que debe hacerse de forma responsable para que tanto la nave como sus tripulantes e incluso el entorno que la rodea minimice cualquier efecto negativo. Este entorno no solo hace referencia a otros navegantes cercanos, sino también a la fauna presente y a los peligros que pueda estar expuesta, así como a un uso eficiente de cualquier fuente de energía que mueva la nave e incluso a respetar horarios de zarpe y optar a rutas seguras para evitar imprevistos.

Una navegación a vela responsable implica muchos aspectos y a continuación vamos a explicar los más importantes para que la experiencia sea lo más óptima posible.

El cuidado del entorno que rodea a la nave

Este es un apartado que muchas veces suele pasarse por alto. El mar, además de ser el medio en el que nuestra nave se desplaza y que debemos tenerle respeto, es un complejo ecosistema que alberga variada flora y fauna en sus profundidades.

Conocer de antemano la biodiversidad del lugar en el que navegaremos, así como informarse acerca de las rutas más adecuadas (seguras) y reguladas en el caso de aquellos lugares con alta sensibilidad de especies en peligro ayudará a reducir el impacto del paso de nuestra embarcación por estas áreas.

Si nuestra nave lo permite, priorizar el uso de la vela por sobre el motor en áreas sensibles siempre será un gesto de agradecimiento hacia las especies locales ya que el ruido emitido será el menor posible. También en lo posible recalar y anclar únicamente en lugares ya dispuestos y autorizados (y lejos de ambientes sensibles).

Atención constante a otras embarcaciones cercanas (e incluso a personas en el mar)

Al operar una embarcación a vela mantenerse alerta de nuestro entorno siempre será la prioridad. Porque recordemos, muchas veces no estaremos solos, sino que podríamos estar con otros compañeros o amigos navegando o cerca de otras personas que podrían estar en otras actividades cercanas (como natación, waterpolo, kayak, SUP, etc.).

Siempre debemos estar atentos a cualquier persona o grupo de personas que estén practicando otros deportes cerca de nosotros, ya que el riesgo de que impacten con nuestra nave (sin darnos cuenta) puede ser muy alto al desconocer qué protocolos de seguridad deben enfrentar en una proximidad con una embarcación a vela de mayor tamaño.

No desechar ningún tipo de residuo peligroso hasta volver a tierra firme

Al igual que en tierra varios tipos de residuos deberían ser dispuestos en lugares específicos, en altamar se cumple lo mismo.

Gestionar de forma adecuada cualquier residuo dentro de nuestra nave (basura en general, uso de consumibles, insumos, repuestos, aguas residuales, combustibles, etc.) evitará que los arrojemos al mar y causen no solo su contaminación sino también muchas veces un daño ambiental irreversible para las especies.

Lo mejor será siempre esperar hasta regresar hasta nuestro club náutico para su eliminación final en lugares autorizados y específicos para ese fin (campanas de reciclaje, sectores de vaciado de líquidos, puntos de compostaje si hay residuos orgánicos, talleres, zonas de lavado, etc.).

Optar a un enfoque “verde”

El ahorro de energía dentro de una embarcación a vela o a motor también puede ayudar a que esta no se sobre exija cuando está en movimiento.

En naves más grandes tomar acciones más amigables pueden hacer la verdadera diferencia, como optar el uso de paneles solares para alimentar los diferentes sistemas eléctricos, usar motores más eficientes y que hagan menos ruido, usar ampolletas de bajo consumo (si la nave en su interior dispone de espacios grandes a iluminar) o considerar revisiones más periódicas de cada uno de estos sistemas para garantizar un funcionamiento más estable.

Nuestra nave, independientemente de su tamaño o fuente de energía que tenga, indirectamente deja una huella en el océano en su paso, y el cambiar a una mentalidad más verde siempre ayudará a reducirla.

Abrazar las nuevas tecnologías también se perfila como una nueva alternativa. El reemplazo de naves alimentadas por motores de combustión hacia baterías de litio, la implementación de cascos elaborados a partir de materiales reciclados o incluso optar por tecnologías que permiten seguir rutas no expuestas a fauna marina sensible son algunas de las apuestas modernas que están tomando relevancia en estos tiempos.

Respetarse a uno mismo y a los que nos acompañan: lo más importante para una navegación a vela responsable

El centro de atención durante cualquier navegación a vela siempre será preservar la integridad y la seguridad de todos quienes estén en la nave.

Realizar las maniobras adecuadas, navegar a una velocidad que no suponga un peligro para sus compañeros, conocer el funcionamiento de la embarcación, estar alerta al entorno, transmitir seguridad y confianza (que va de la mano de cuánto conocimiento previo tenga) en todo momento, saber cómo actuar ante imprevistos o emergencias e incluso a algo tan básico como informarse con antelación sobre las condiciones climáticas (viento o temperatura) es lo que hará la gran diferencia entre una navegación responsable y segura o terminar siendo una experiencia para el olvido.

No olvidemos tampoco lo que es educación y conciencia sobre el cuidado del entorno natural que rodea a nuestra nave. Podemos adoptar una postura más responsable y consciente sobre cómo gestionamos nuestra embarcación que luego podemos transmitir como experiencia a las nuevas generaciones para que sigan el buen camino.

Todas estas acciones contribuirán a una mejor experiencia

La navegación a vela responsable va mucho más allá de simplemente cuidar la integridad personal o de quienes nos acompañan en cada zarpe. Es un complejo sistema que implica cuidar el entorno, reaccionar de mejor manera ante él, adoptar cambios importantes e incluso tener la capacidad de compartir y transmitir estas experiencias a las nuevas generaciones de navegantes.

Club de Yates La Herradura, en su objetivo de cuidar y preservar la diversidad de nuestra bahía, comprende la importancia de tomar una postura responsable ante cualquier zarpe, por lo que invita a sus socios a seguir con estas buenas prácticas para que podamos seguir disfrutando de las bondades de uno de los mejores lugares de la región en lo que refiere a actividades náuticas.